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Inicio En Armonía El asombrarnos nos da vida
28
Nov 2011
El asombrarnos nos da vida
Escrito por Stephanie Roach
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Cada día estamos más alejados de nuestros cinco sentidos y esto es algo desafortunado, ya que no nos damos cuenta y nos alejamos de gozar las pequeñas grandes cosas de la vida.

 

El asombro da justo eso: Vida. Estrenar de nuevo el mundo a través de los sentidos puede ser muy emocionante. Lo mismo el ver una mariposa que el sabor de un chocolate, o sentir el calor de sol. ¡Qué maravilla! Y más aún si lo expresas y lo compartes.

 

¿En qué momento los adultos perdemos esta capacidad de gozo y felicidad? Es como si el mundo nos garantizara que estaremos aquí por siempre.

 

 

En Fundación Dove® para la Autoestima consideramos que la vida tiene su valor cuando estamos en contacto con nosotros mismos y compartimos con los demás lo que nos mueve, lo que nos duele y lo que nos toca…. Por ello, te sugerimos hacer una reflexión por unos minutos y responder las siguientes preguntas:

 

¿Qué desayuné hoy? ¿Probé algo distinto? ¿Tuve contacto físico con alguien? ¿Qué sentí? ¿Qué vi? ¿Escuché algo que me hizo sentir diferente?

 

Probablemente te cueste trabajo, pues la mayoría vivimos la vida en automático, sin tomar en cuenta que en lo ordinario está lo extraordinario. La vida está en momentos como sentir el agua cálida sobre tu espalda, en esa sensación de limpieza que te da el lavarte los dientes, en asomarte por la ventana y ver que hay sol…

 

Piensa que la vida pasa como lo hace el mar, no se detiene. Lleva consigo una fuerza abrumadora, viene tan rápido y sigue su curso. Si no nos damos cuenta de esto, se nos va y cada día perdemos más la relación con nuestros sentidos y con el privilegio de asombrarnos. Somos nosotros los que fabricamos el asombro y los que originamos el diálogo entre aquello que nos asombra y la sensación que nos genera.

 

Para empezar a captar como funciona la capacidad de asombro, intenta hacerte cosquillas. ¿Te da risa? ¿Verdad que no? No podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos porque sabemos previamente dónde vamos a hacernos cosquillas. Sin factor sorpresa o deseo, nuestro cerebro anticipa y anula. El asombro se pierde definitivamente. Sin embargo, si alguien nos dice que nos hará cosquillas pero no nos dice dónde, sólo con pensarlo nos dará risa e incluso podríamos tener un ataque de alegría.

 

Lo que necesitamos es ejercitar nuestras neuronas, estirarlas, sorprenderlas, sacarlas de su rutina y presentarles novedades inesperadas y divertidas a través de las emociones, del olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído.

 

Al leer esto, es probable que pienses: Yo leo, trabajo, hago ejercicio y mil cosas más durante el día, así que mi mente debe estar muy estimulada. Pero la realidad es que la vida de la mayoría de las personas se lleva a cabo dentro de una serie de rutinas…

 

Piensa en tu día o semana promedio. ¿Qué tan diferente es tu rutina de la mañana, tu ruta hacia el trabajo, la hora en la que comes o regresas a la casa? ¿El tiempo que pasas en tu coche, los programas que ves en televisión?

 

Las actividades rutinarias son inconscientes, hacen que el cerebro funcione en piloto automático; requieren un mínimo de energía y las experiencias se vuelven repetitivas. Esto acaba por anular el asombro.

 

En Fundación Dove® para la Autoestima te proponemos hacer los siguientes ejercicios que buscar ayudar a que estés más en contacto con tus cinco sentidos:

 

1. Al bañarte cierra tus ojos por dos minutos.

Utiliza el tacto, con el jabón siente tu cuerpo y la delicia de sentir el agua sobre éste. Nota la temperatura, procura estar presente y disfruta el momento.

 

2. Lávate los dientes y tómate más tiempo de lo acostumbrado. Si puedes usa enjuague bucal.

Aquí no solo estarás utilizando el sentido del gusto sino también el del tacto. Si estás consciente sentirás las cerdas del cepillo en tus dientes y en tu lengua. El enjuague bucal puede ser “la cereza del pastel” que te dejará con un aliento rico y refrescante.

 

3. Péinate, maquíllate, o rasúrate en silencio.

Estas rutinas que hacemos de manera muy automatizada nos impiden sentir todas las increíbles sensaciones que cada una de estas actividades te dan.

 

4. Lee o canta en voz alta.

Al hacerlo se activan distintos circuitos a los que usas para leer en silencio. Al cantar haces una conexión contigo muy especial.

 

5. Cambia tus rutas en el coche o en el transporte que utilices.

Podrás mirar nuevas cosas, pon atención y observa lo que ves. Trata de no poner música sino de solamente observar todo aquello que sucede a tu alrededor. ¡Te puedes sorprender haciendo esto!  

 

 

6. Cambia tu rutina diaria.

Experimenta lo inesperado. Usa las escaleras en lugar del elevador. Sal al campo, camínalo, huélelo. Camina descalzo en tu casa o si puedes mejor en el pasto. ¡Conéctate con la tierra!

 

7. Aprende algo nuevo.

Cualquier cosa suma. Puedes aprender fotografía, cocina, yoga, estudiar un nuevo idioma. Esto te dará una sensación de logro y de satisfacción personal.

 

¿Por qué no abrir la mente y probar estos ejercicios que permitirán que surja esta capacidad de sentir, de refrescarnos de vida y sobre todo de maravillarnos acerca de lo grande que es nuestro cuerpo?

 

Como dice la canción de John Lennon: “No olvides que la vida es lo que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes”.

 

 

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